4.
Comentario
del poema Insomnio perteneciente a
Hijos de la ira
Madrid es una ciudad de más de un
millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que [me pudro,
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que [me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al
huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz [de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el
huracán, ladrando como un perro enfurecido, [fluyendo como la leche de la ubre
caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a
Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi [alma, 5
por qué se pudren más de un millón de
cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se
pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con
nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes
rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus
noches? 10
Dámaso Alonso
Hijos de la ira es una de las obras más importantes de
Dámaso Alonso y de la poesía de la posguerra. El autor tiene una áspera visión
del mundo e irrumpe en la época con un
inconformismo auténtico, violento, desencantado. También
es un libro
innovador ya que trata temas como la
muerte, la soledad o la decadencia, vistos con un realismo descarnado y una profunda
repugnancia por el mundo que le rodea. Dámaso Alonso prescinde de moldes
clásicos y utiliza un lenguaje abrupto y desconcertante: usa registros del
habla cotidiana, palabras inusuales en poesía, exclamaciones, repeticiones,
entre otras. De esta manera el autor puede reflejar lo repulsivo y deforme que es el mundo utilizando estrofas y versos
clásicos. Pero, el ritmo permanece elaborado y delicado para despertar en el
lector los sentimientos que atormentan al poeta.
Estos sentimientos constituyen los
temas principales de “Insomnio”: el
desasosiego vital del poeta, su ansia de respuestas, su protesta airada más
sincera ante Dios. Temas como por ejemplo la muerte se estructuran con sutileza en torno a la idea
de putrefacción. Hay una gradación entre
la descomposición del poeta, de los cadáveres de Madrid y los de todo el mundo,
al compás moroso de las “largas horas”.
El lector descubre con miedo que no sólo
se pudre el cuerpo del insomne: él también se está descomponiendo. “Yo me pudro, pero tu carne infecta también
se hincha y pronto tus ojos y tu lengua serán estiércol para las cucarachas”.
El poeta está indignado con Dios ya
que le echa en cara su crueldad pero en
ningún momento reniega o abandona al ateísmo aunque en la obra existe Dios y
sus poemas son religiosos, con tanta dureza como devoción. El poema comienza
con la utilización del “yo” poético que pasa por el Hombre y llega hasta Dios, a quien la voz habla
franqueza.
En cuanto a la métrica, destaca la
longitud de los versos. El verso más corto es alejandrino y el más extenso
llega a las cuarenta y ocho sílabas. Hay una utilización del verso libre para
alejarse de las formas convencionales que había en la poesía española de la
época.
En cuanto al ritmo, se logra con
anáforas, paralelismos y cesuras, por ejemplo tras la séptima sílaba en los
cinco primeros versos. Hay una utilización del ritmo lento ya que está hecho
para hundir al lector en la ansiedad de la voz poética.
En el primer verso, hay un
contraste entre “habitantes” de la
noticia y este “cadáveres” ya que
transforma el registro periodístico y coloquial del verso en lenguaje poético. El tono sombrío que nos
muestra Alonso resume la postura vital de “Insomnio” ya que el poeta compara
Madrid con un inmenso cementerio, es decir, se muestra angustiado porque
en su vida lo único que ve la decadencia y la muerte.
En el segundo verso, tras aludir al título con esta frase: “en la noche, yo me revuelvo y me incorporo”,
el autor nos transmite la esencia del
poema que es la ausencia de sentido en la vida. Hay un
uso de metáforas como “nicho”, “me
pudro” y “cadáveres” en el verso
anterior, donde encontramos una alegoría horrible: este mundo, sus casas, sus
calles, no está habitado por hombres sino por muertos, cuya carne se descompone
lentamente.
Hay un tono tétrico que continúa en
los versos tercero y cuarto y que presentan una estructura paralela. Dámaso
describe las sensaciones del insomne, el cuál oye el viento, los perros y observa
la luz de la luna. También gime, ladra y fluye y con eso nos quiere mostrar lo inútil y monótona que puede llegar a ser la
vida.
La tercera parte se abre con esta
estructura, “y paso largas horas + un gerundio”. El poeta le pregunta a Dios (acción que no
sirve) durante largas horas el porqué de
tanta muerte, de tanto sufrimiento y de tanta inmundicia, es decir, el porqué
de la vida. En los versos, del quinto a al séptimo encontramos una gradación y el autor quiere expresarnos su
angustia personal así como también la concepción del ser humano. El séptimo
verso es uno de los pilares intelectuales del poema y de la obra de este autor.
Dámaso Alonso en el momento de realizar poesía se interesa por el sufrimiento
humano y por la angustia cotidiana de las personas que no encuentran un sentido
a su vida. No encuentra respuestas, sino un Hombre desesperanzado, miserable y
degradado. Sin embargo, Alonso no es un existencialista ateo ya que busca
respuestas decididamente en Dios.
De los versos octavo a decimo hay un
anhelo de saber ya que el autor realiza preguntas a Dios donde utiliza la voz
poética y con la palabra “dime” rompe la distancia divina entre la humanidad
para situar al creador y al hombre en un mismo plano en el que ambos se
necesitan mutuamente. El poeta posteriormente desarrolla esta concepción de la
creación en su libro “Hombre y Dios”. Cabe
destacar el estilo peculiar del poema con la utilización de anáforas, la repetición de sintagmas y gerundios o el polisíndeton
y los engarzados en versos extensos.
Esta violencia innovadora en las formas es acorde con la violencia del
contenido.
Personalmente, pienso que el gran logro de Alonso consiste en
superar poses y convenciones para que no le veamos como un intelectual que
escribe poesía, es decir, es un poeta que se indigna con su obra y que nos conmueve
con el uso de la lírica. Y pienso que es una persona que transmite su desesperación,
la cual nos produce lástima y nos
asfixia, porque se podría asemejar con nuestro
sufrimiento y nuestro porqué de las cosas.
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