miércoles, 29 de abril de 2015

Cometario de un poema

4.    Comentario del poema Insomnio perteneciente a Hijos de la ira

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que [me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz [de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, [fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi [alma, 5
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?   10
Dámaso Alonso


Hijos de la ira es una de las obras más importantes de Dámaso Alonso y de la poesía de la posguerra. El autor tiene una áspera visión del mundo e  irrumpe en la época con un inconformismo auténtico, violento, desencantado.  También  es un libro innovador ya que  trata temas como la muerte, la soledad o la decadencia, vistos con un realismo descarnado y una profunda repugnancia por el mundo que le rodea.  Dámaso Alonso prescinde de moldes clásicos y utiliza un lenguaje abrupto y desconcertante: usa registros del habla cotidiana, palabras inusuales en poesía, exclamaciones, repeticiones, entre otras. De esta manera el autor puede reflejar lo repulsivo y deforme  que es el mundo utilizando estrofas y versos clásicos. Pero, el ritmo permanece elaborado y delicado para despertar en el lector los sentimientos que atormentan al poeta.
Estos sentimientos constituyen los temas principales de “Insomnio”: el desasosiego vital del poeta, su ansia de respuestas, su protesta airada más sincera ante Dios. Temas como por ejemplo la muerte  se estructuran con sutileza en torno a la idea de putrefacción.  Hay una gradación entre la descomposición del poeta, de los cadáveres de Madrid y los de todo el mundo, al compás moroso de las “largas horas”.  El lector descubre con miedo que no sólo se pudre el cuerpo del insomne: él también se está descomponiendo. “Yo me pudro, pero tu carne infecta también se hincha y pronto tus ojos y tu lengua serán estiércol para las cucarachas”.
El poeta está indignado con Dios ya que le echa  en cara su crueldad pero en ningún momento reniega o abandona al ateísmo aunque en la obra existe Dios y sus poemas son religiosos, con tanta dureza como devoción. El poema comienza con la utilización del “yo” poético que pasa por el Hombre y  llega hasta Dios, a quien la voz habla franqueza.
En cuanto a la métrica, destaca la longitud de los versos. El verso más corto es alejandrino y el más extenso llega a las cuarenta y ocho sílabas. Hay una utilización del verso libre para alejarse de las formas convencionales que había en la poesía española de la época.
En cuanto al ritmo, se logra con anáforas, paralelismos y cesuras, por ejemplo tras la séptima sílaba en los cinco primeros versos. Hay una utilización del ritmo lento ya que está hecho para hundir al lector en la ansiedad de la voz poética.
En el  primer verso, hay un contraste entre “habitantes” de la noticia y este “cadáveres” ya que transforma el registro periodístico y coloquial del verso en  lenguaje poético. El tono sombrío que nos muestra Alonso resume la postura vital de “Insomnio” ya que el poeta compara Madrid con un inmenso cementerio, es decir, se muestra  angustiado porque en su vida lo único que ve la decadencia y la muerte.
En el segundo verso, tras aludir  al título con esta frase: “en la noche, yo me revuelvo y me incorporo”,  el autor nos transmite la esencia del poema que es la ausencia de sentido en la vida.  Hay un  uso de  metáforas como “nicho”,  “me pudro” y “cadáveres” en el verso anterior, donde encontramos una alegoría horrible: este mundo, sus casas, sus calles, no está habitado por hombres sino por muertos, cuya carne se descompone lentamente.
Hay un tono tétrico que continúa en los versos tercero y cuarto y que presentan una estructura paralela. Dámaso describe las sensaciones del insomne, el cuál oye el viento, los perros y observa la luz de la luna. También gime, ladra y fluye y con eso nos quiere mostrar  lo inútil y monótona que puede llegar a ser la vida.
La tercera parte se abre con esta estructura, “y paso largas horas +  un gerundio”.  El poeta le pregunta a Dios (acción que no sirve) durante largas horas  el porqué de tanta muerte, de tanto sufrimiento y de tanta inmundicia, es decir, el porqué de la vida. En los versos, del quinto a  al séptimo encontramos  una gradación y el autor quiere expresarnos su angustia personal así como también la concepción del ser humano. El séptimo verso es uno de los pilares intelectuales del poema y de la obra de este autor. Dámaso Alonso en el momento de realizar poesía se interesa por el sufrimiento humano y por la angustia cotidiana de las personas que no encuentran un sentido a su vida. No encuentra respuestas, sino un Hombre desesperanzado, miserable y degradado. Sin embargo, Alonso no es un existencialista ateo ya que busca respuestas decididamente en Dios.
De los versos octavo a decimo hay un anhelo de saber ya que el autor realiza preguntas a Dios donde utiliza la voz poética y con la palabra “dime”  rompe la distancia divina entre la humanidad para situar al creador y al hombre en un mismo plano en el que ambos se necesitan mutuamente. El poeta posteriormente desarrolla esta concepción de la creación en su libro “Hombre y Dios”. Cabe destacar el estilo peculiar del poema con la utilización de anáforas,  la repetición de sintagmas y gerundios o el polisíndeton y  los engarzados en versos extensos. Esta violencia innovadora en las formas es acorde con la violencia del contenido.
Personalmente,  pienso que el gran logro de Alonso consiste en superar poses y convenciones para que no le veamos como un intelectual que escribe poesía, es decir, es un poeta  que se indigna con su obra y que nos conmueve con el uso de la lírica. Y pienso que es una persona que transmite su desesperación, la cual nos produce  lástima y nos asfixia, porque se podría asemejar con  nuestro sufrimiento y nuestro porqué de las cosas.



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